De norte a sur: Mochileando en la isla sur de Nueva Zelanda

Estuve en Tongariro National Park durante 5 meses trabajando en un hotel y tuve la suerte de tener unos jefes increíbles que me dejaron escaparme durante 1 mes para viajar por la isla sur mientras empezaba la temporada alta en el parque ya que no teníamos mucho trabajo, así que emocionada empecé a planear un roadtrip hacia la isla sur.

Tomé un bus desde National Park. Es un pequeño pueblo a unos 15 minutos de la montaña hacia Wellington, la ciudad más grande de la isla norte y tomar un avión hacia Dunedin, la segunda mayor ciudad de la isla sur donde esperaba comprar un carro y así ir subiendo manejando e ir conociendo con calma todos los lugares que tenía en mente. Me quedé en Dunedin por unos días conociendo esta ciudad que se destaca mayormente por tener una gran cantidad de estudiantes ya ahí está la University of Otago, la más antigua de NZ, así que todas las noches los bares y discotecas se prenden en el centro, algo que es inusual en Nueva Zelanda ya que normalmente no es conocida por su vibrante vida nocturna; como anécdota, Sydney y yo pasamos año nuevo en Rotorua, en la isla norte y era difícil conseguir lugares donde celebrar la entrada del nuevo año porque la mayoría de las personas no acostumbran salir de sus casa  y celebrar.

Bueno, en Dunedin tuve la gran suerte de conseguir una buena oferta por un Toyota del 1997 y me lancé a lo desconocido porque hasta ese momento no había manejado en Nueva Zelanda y en ese país se maneja del lado derecho a diferencia de Sudamérica, así que durante la primera semana manejando me sudaban las manos y constantemente en vez de activar las flechas de dirección, activaba los limpiaparabrisas. Da risa porque sabes diferenciar en seguida quien es turista mientras maneja porque esto pasa constantemente, pero rápidamente te vas a acostumbrando a manejar del lado contrario. También ayuda que las carreteras de Nueva Zelanda están perfectamente pavimentadas y obviando las grandes capitales, no hay tráfico, así que la mejor manera de conocer este país es manejando. La mayoría de viajeros alquilan una van para recorrer o compran un carro usado a un buen precio y luego al terminar el viaje lo venden. La página más popular para comprar carros es trademe.com.nz o Marketplace de Facebook que está inundado de ofertas y es fácil conseguir un carro barato.

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Algo que quiero destacar y que no muchas personas mencionan es que al viajar en la época de otoño, me ahorré gran parte de las multitudes de turistas que inundan a Nueva Zelanda en verano. No puedo poner suficiente énfasis en el gran privilegio de viajar y no conseguirse a miles de personas en los típicos lugares turísticos de NZ. Sin embargo,  no todo es perfecto, en esta época el clima suele ser aún más irregular, así que te arriesgas a conseguirte con semanas de lluvia, pero creo que vale completamente la pena. Así que les digo en serio, si viajan a NZ háganlo en los meses de otoño. Verano suele ser una pesadilla turística.

Luego de esta advertencia, empecé la aventura, armada con el GPS y mapa de la isla sur donde anoté los lugares que quería visitar. Salí de Dunedin hacia los Moeraki Boulders en la costa de Otago. Esta playa es famosa por sus rocas perfectamente esféricas, tan perfectas que parecen talladas. Se formaron por un proceso de erosión que demoró cuatro millones de años en un proceso similar al de las perlas. No hay mucho que hacer en esta playa sino pasear un poco tomarle fotos a los boulders y seguir manejando.

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Desde ahí fui hacia Lake Tekapo a visitar a Sydney! que emoción verla de nuevo. A pesar de habernos separado hace un par de meses, no hay nada mejor que volver a ver una cara familiar en un país completamente desconocido. Lake Tekapo es una pequeño pueblo turístico y su mayor atracción es por supuesto el lago que se destaca por su deslumbrante color turquesa  producto de los glaciares que lo rodean y eso hace que el agua sea gélida sobretodo en otoño, lo cual no evitó que nos echáramos nuestro chapuzón de rutina y aunque sólo duró un par de segundos, te energiza completamente.

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A pesar de ser un lugar pequeño hay varías cosas que hacer. Un lugar imperdible son los Tekapo Springs, unas piscinas termales que vale la pena visitar. Yo tuve la gran suerte de que Sydney estaba trabajando en este lugar como guía de Stargazing, así que no sólo tuve el privilegio de hacer este tour sino también entrar a las aguas termales. Gracias Sydney!  El tour de Stargazing se divide en dos partes, la primera es una charla de astronomía que te introduce al fascinante mundo de nuestras estrellas y galaxias e incluye unos lentes de 3D para que la experiencia sea aún más inmersiva. La segunda parte es en las aguas termales, donde estás flotando mirando las estrellas mientras la guía te cuenta los secretos de nuestro universo. Ese día nos tocó un cielo nublado pero igualmente fue una gran experiencia. Ésta es la compañía que hace este tour https://tekapostargazing.co.nz

Otra de las mayores atracciones de Lake Tekapo es el observatorio de Mt. John de la Universidad de Canterbury. Este observatorio es hogar del telescopio MOA, el más grande de Nueva Zelanda. En el año 2018 gracias a este telescopio, se descubrió el planeta más pequeño hasta ese momento, el MOA-2007-BLG-192Lb que es 3.3 veces más grande que la tierra y su estrella más pequeña en orbita está a 3000 años de luz de nuestro planeta.

Hay dos opciones para llegar hasta el observatorio, hacer un trekking que dura un par de horas hasta arriba y te recompensa con vistas increíbles del lago, o manejar y llegas en un par de minutos al observatorio y te ahorras la caminata. Arriba te puedes tomar un café o un chocolate caliente y deleitarte con las vistas. También hay tours para visitar el observatorio ofrecidos por varias agencias.

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Seguí manejando hasta Wanaka, uno de mis lugares favoritos de Nueva Zelanda. Wanaka fue una gran sorpresa porque no me esperaba que me gustara tanto: es un pueblo pequeño bastante turístico a orillas del lago Wanaka, rodeado de montañas y en invierno con la nieve, hay una pista de ski llamada The Remarkables, una de las mejores del país después de Mt Ruapehu en Tongariro National Park. Uno de las mayores atracciones de Wanaka es el «árbol solitario» que se ha vuelto famoso gracias a instagram y cuando lo visitas hay siempre muchas personas tomándole fotos y tengo que admitir que es bastante fotogénico. Hay que estar conscientes de mantenerse a distancia: en día de marea baja, ha habido casos de personas acercándose y tocándolo o hasta montándose encima de él para la foto. Es lamentable que lugares como este, que se supone que son para el disfrute de todos sean irrespetados de esta manera. Alrededor del popular árbol, hay varios trekking que vale la pena hacer porque son bastante pintorescos, sobre todo por sus colores otoñales.

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El famoso árbol de Wanaka
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Trekking cerca del árbol
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Vistas del trekking


La caminata más famosa de Wanaka es Roy’s Peak, así que tenía que hacerlo y la verdad es que vale la pena por las vistas hermosas del lago. Este trek tiene 16 km. en total y 1300 m de subida, así que no es exactamente sencillo, pero creo que es posible de subir para personas que estén en buena forma física. También se ha vuelto famoso gracias a las redes sociales y una foto en particular de uno de los senderos, así que si quieres ahorrarte las multitudes, llegar temprano o subir para el atardecer.

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Pero en mi opinión, lo más bonito de esta región es el Parque Nacional Mount Aspiring, que está a 1 hora Wanaka y me parece que está completamente subestimado y tiende a ser eclipsado por Mt. Cook N.P, sin embargo, no tiene nada que envidiarle. Hay infinidades de trekkings y refugios donde pasar la noche. El refugio más bonito en donde me quedé en Nueva Zelanda, fue el Liverpool Hut, del cual escribiré próximamente porque merece su propio artículo.

Hablando del Mt. Cook, ese fue el siguiente destino. Por suerte Sydney tenía dos días libres, así que me pudo acompañar a explorar el parque que queda sólo a 1 hora de Tekapo. En Mt. Cook como mencioné en mi post pasado del trekking a Mueller Hut, es un parque nacional hermoso, hogar de la montaña más alta de Nueva Zelanda y otras montañas que valen la pena escalar y también de trekkings y en esta ocasión decidimos hacer una pequeña parte del trek que llega hasta Mueller Hut que nos permitió tener unas vistas bellas de la montaña. Luego hicimos otra caminata corta hasta el Tasman Glaciar Lake donde vimos uno de los glaciares del parque y su lamentable retroceso a causa del cambio climático. Después de  un largo día, Sydney y yo nos despedimos y esa noche decidí acampar en el lago Ohau en un free camping y wao que fue una gran decisión, vistas hermosas, silencio y calma, ¿Que más se puede pedir?.

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Tasman Glacier
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Vista desde el camping del Lake Ohau

 

Tempranito en la mañana siguió la manejada hacia el famoso Milford Sound, que es una visita imperdible de la isla sur. Se llega al pueblo de Te Anau y luego se maneja por la carretera más hermosa que vi en todo el país rodeada de fiordos. La mejor manera de conocer esta región es tomar un barco, en un recorrido que dura aproximadamente 2 horas, y deleitarte con el paisaje. Vale la pena 100% y se pueden encontrar buenas ofertas en www.bookme.co.nz. No tengo palabras para expresar la belleza de la región así que dejaré que las fotos hablen por si solas.

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En el camino de regreso de Milford Sound hay varias cascadas y lagos que vale la pena visitar, lamentablemente el pronóstico de tiempo anunciaba lluvias por una semana completa y tenía ganas de hacer el Kepler Trek, uno de los Great Walks de Nueva Zelanda, así que estaba en contra del reloj. Si tuve tiempo de visitar en el camino los Mirror Lakes, es una caminata de 5 minutos y desde una plataforma tienes la vista de frente al lago y el reflejo que se produce es bellísimo. Seguí manejando hasta llegar a la entrada para empezar el Kepler, me puse mi mochila y empecé a caminar. Este trekking tiene en total 60 kms. y lo que me llamó la atención de este recorrido es que durante el primer día caminas principalmente en el bosque  y poco a poco vas subiendo hasta llegar al primer refugio, dejas atrás la exuberante vegetación y todo está más despejado y así continua durante los siguientes kilómetros lo cual te otorga una vista panorámica imperdible. Bueno, empecé a caminar hasta el primer refugio, Luxmore Hut y en unas 3 horas llegaba con la esperanza de que el clima se despejara los siguientes días y poder seguir haciendo el circuíto. Lamentablemente el pronóstico no mejoraba así que traté de disfrutar al máximo el refugio y las vistas y tome la decisión – al igual que casi todas las personas esa noche en el refugio- en devolverme al día siguiente y seguir manejando hacia Queenstown. Me queda pendiente para el próximo viaje a Nueva Zelanda terminar el Kepler Track.

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Cabe destacar que, en este viaje, manejé más que en mi vida entera y empecé a acostumbrarme a la rutina de pasar horas y horas en el carro escuchando música y simplemente disfrutando de la vía, y varias veces tuve la oportunidad de recoger a viajeros haciendo dedo y de esa manera sentir que le devolvía el favor a todas esas personas que en varias oportunidades me recogieron cuando me tocó hacer dedo a mí. Realmente  el viaje se hace mucho más agradable cuando tienes a alguien con quien conversar y compartir. Llegué a Queenstown, probablemente la ciudad más importante de la isla sur y la más visitada. De hecho, en los meses de temporada alta hay tantas personas que es difícil conseguir suficiente espacio para todos, entonces escuché historias de personas que trabajan en Queenstown pero viven en lugares como Arrowtown, un pueblo a unos 22 minutos y manejan todos los días para ir a trabajar. Pero entiendo completamente por qué está tan superpoblado:  las vistas a las montañas son realmente increíbles. Mientras estuve en Queenstown hice un trekking que se llama Ben Lomond que me encantó. Tuve la suerte de tener un día de buen clima entre tanta lluvia. Son 1,438 m de desnivel, así que  hay que disponer de un día completo para hacerlo. Hay varias entradas, pero yo empecé en la de la subida de la Skyline Gondola. Durante los primeros kilómetros había una leve llovizna pero al empezar a tomar altura el cielo empezó a despejarse y tuve la gran suerte de tener vistas de toda la ciudad y hasta salió un arcoiris! Luego de estar caminando durante varias horas llegué a la nieve… y al contar solamente con unos zapatos de goma, fue todo un desafío. Muchos resbalones.. pies mojados, por suerte conocí en el camino a una chica argentina y sufrimos juntas hasta la cumbre! Luego durante la bajada fueron más resbalones hasta llegar a la zona sin nieve. Al llegar al hostal fui directo a la  ducha con la ropa puesta para quitarme todo el barro de encima.

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Los siguientes días en Queenstown fueron de lluvia así que fueron bastante tranquilos y estaba a la espera de que el clima mejorara para poder empezar a manejar hasta Nelsons Lake National Park y emprender un trekking épico llamado el círcuito Travers Sabine que también iré contando con detalles en un próximo post porque fue hermoso, y de mis favoritos durante mi estadía en Nueva Zelanda.

Y así de rápido se fue el mes viajando y era hora de regresar a la isla norte a trabajar de nuevo. Hubo muchos desafíos, uno de ellos manejar tantas horas tratando de visitar todos los lugares que quería y demás una multa por exceso de velocidad!, pero todo viaje tiene sus contratiempos y eso solo lo hace más interesante y te hace apreciar todo aún más. Qué belleza de paisajes y de inolvidables experiencias. La isla sur es un sueño y volvería mil veces porque todavía quedan infinidades de paisajes por conocer y recorrer.

 

 

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